El Pierce Arrow el Mejor Auto del Mundo “Extinguido”

Tutoriales para el Auto 2012-07-03 7

Pierce Arrow
La Primera Guerra Mundial y los turbulentos años veinte fueron la mejor época para Pierce Arrow. “Estos vehículos  fueron el símbolo de una atmósfera de sibarítica pituquería en los años veinte”. El prestigio de construir los mejores autos era respaldado por personalidades del mundo entero, como el Shah de Persia, el emperador Hirohito de Japón, el rey de Bélgica y el genial Charles Chaplin, además del infame Roscoe Arburckle y otros conductores de la aristocracia mundial.

Esto, sin embargo, empezó a cambiar en la medida que se acercaba la gran debacle económica de 1929. Un par de años antes, la crisis afectó tanto a Pierce Arrow que, para sobrevivir, fue absorbida por Studebaker. La calidad de los autos no bajó, pero los propietarios sentían que un Arrow hecho por Studebaker ya no era un verdadero Pierce Arrow. En su lucha por subsistir, Pierce Arrow perfeccionó sus autos a tal punto que llegaron, en 1934, a ser los más perfectamente seguros del mundo. Pero para llegar a ello faltaba todavía un buen trecho.

La quijotesca aventura que llevó a Pierce a la ruina puede considerarse como uno de los capítulos más interesantes de la historia automotriz. Fiel a sus principios de alto refinamiento y calidad tecnológica, Pierce Arrow se embarcó en 1929 en un proyecto secreto que vería la luz en 1932, cuando la marca lanzó el primer propulsor de 12 cilindros en “V”. Ese mismo año, la marca  contrata a Ab Jenkins, el famoso piloto de pruebas de Auburn (R&T 125), con quien Pierce Arrow, antes de desaparecer, dejó tras de sí una estela de hazañas y récords de velocidad.

En las saladas arenas de Bonneville, Jenkins condujo un Pierce Arrow V12 durante 24 horas, ininterrumpidamente, a 187 Km/h promedio.

Semejante proeza, sin embargo, pasó inadvertida ante el público, que se negaba a comprar un Pierce Arrow.

Fiel a su estilo, el equipo de Pierce rompió su récord en Bonnaville cuando Ab Jenkins repitió la demoledora jornada de 24 horas, pero esta vez a un promedio de 203 Km/h Esta singular hazaña es recordada hoy como “El vuelo de la flecha”. Los compradores, sin embargo, ni se inmutaron, y las ventas de Pierce Arrow, que realmente fabricaba los mejores autos del mundo, siguieron bajando a niveles de mortandad.

En 1933, un consorcio compró Pierce Arrow a studebaker y lanzó el revolucionario Silver Arrow, que incluía buzos hidráulicos y una futurista concepción aerodinámica. Pero nada. En 1934, año de fabricación del Cabriolet, los Pierce Arrow ya incorporaban over drive, que los convirtieron en los autos más seguros del mundo, ya que tenían frenos hidráulicos servoasistidos, doble chasis en X, barra estabilizadora posterior, cuatro faros delanteros, luz de retroceso, dos válvulas laterales por cilindro, operadas por buzos hidráulicos, dos carburadores Stromberg y control de emisiones, entre otras cosas. Pero no pasaba nada. Luego de haber alcanzado en 1934 el tope máximo de refinamiento, la compañía empezó a construir casas rodantes y en 1938, desapareció de la faz de la tierra.



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